martes, 4 de junio de 2013

La casa de los dioses de alabastro | Magdalena Lasala

Título: La casa de los dioses de alabastro
Autora: Magdalena Lasala
Género: Novela histórica
Editorial: Martínez Roca
ISBN: 9788427040021
Nº de páginas: 448 págs.

En Valencia, en el año 1559, una joven llamada Brianda de Santángel es requerida por su tía Sabina para cuidar de su pequeña prima Leonor en Zaragoza. Brianda deja entonces su ciudad natal y se instala en la hermosa morada de Sabina de Santángel y su esposo Gabriel Zaporta. Una casa que esconde el secreto y el origen de la Zaragoza más primitiva. Una casa en la moran unos dioses tallados en alabastro. Unos dioses que no serán del agrado de la Santa Inquisición. 

La casa de los dioses de alabastro narra la historia de la familia Zaporta, una familia que vivió en la Zaragoza del siglo XVI. Sabina de Santángel fue una mujer perteneciente a la nobleza zaragozana con raíces judías conversas. Casada con el mercader Gabriel Zaporta, la familia tuvo un importante papel en el mundo mercantil y económico de la ciudad, no en vano, la vida de Gabriel se comparó con la de Cosme el Viejo en otra ciudad renacentista, Florencia. Gabriel Zaporta mandó construir la que se convertiría en una de las casas más hermosas de su tiempo. Levantada en 1549 como regalo de bodas a su amada esposa, en su patio se esculpieron imágenes de dioses paganos y símbolos relacionados con horóscopos y planetas. 

En la novela, Magdalena Lasala pone nombre al autor de aquellas hermosas construcciones, Jabir, quien será el hilo conductor del misterio que rodea la casa y la estirpe femenina de la casa de Santángel. Pues todas las mujeres que llevaron aquel apellido parecían haber nacido con una maldición. Jabir habría escrito en aquellas hermosas paredes y columnas y también en un libro perdido, las predicciones de la casa Zaporta, su mapa astral, el destino de todos sus miembros y el futuro de la ciudad de Zaragoza. 

Todo ello, los signos paganos, el origen converso de la familia y el poder que parecen emanar las mujeres en un siglo poco dado a aceptar dicho poder femenino, será campo abonado para los representantes de la Santa Inquisición.

El Santo Oficio, en aquellos años del siglo XVI, ejercieron su cometido repasando las estirpes de los cristianos nuevos y buscando cualquier resquicio de herejía. Muchos fueron quemados en la hoguera como otros tantos libros prohibidos por un tribunal dispuesto a limpiar de impureza la sangre y los pensamientos cristianos. A todo ello se unía la presión que el rey entonces todopoderoso Felipe II ejercía sobre Zaragoza y todo el reino de Aragón en un intento de someter a aquel pueblo rebelde defensor de sus fueros y de hacer cumplir las leyes de su monarquía universal.

Magdalena Lasala nos muestra en La casa de los dioses de alabastro un pedazo precioso de la historia de nuestro país en uno de los siglos más controvertidos. Creencias paganas, ortodoxia cristiana, intereses económicos y políticos, visiones de un futuro incierto, todo ello culminado con el poder de una estirpe de mujeres dispuestas a morir si es necesario por todo aquello en lo que creen, por proteger a sus dioses de alabastro que se erigen recios y orgullosos en el patio de la casa Zaporta.




La completa formación multidisciplinar de la escritora, poeta y dramaturga Magdalena Lasala se trasluce en esta hermosa narración relatada con ritmo casi poético. Lasala cede su voz y sus palabras a tres narradoras principales que se van alternando a lo largo de la novela. 

La primera de ellas es un personaje ficticio, Brianda de Santángel, la muchacha con la que arranca la historia y que describe en primera persona sus orígenes valencianos y su vida en la casa de Sabina. Junto a ella, otro nombre ideado por Lasala para articular la narración, Perla de Zaragoza, una morisca que desciende de astrólogos y que vive una apasionante y breve relación con el arquitecto de la casa Zaporta, Jabir. Por último, Leonor, quien fue en realidad hija de Sabina y Gabriel, y la que recoge sus años vividos con su prima e institutriz Brianda.

La casa de los dioses de alabastro nos traslada a la Zaragoza renacentista en la que existió una lucha entre el poder del rey y los poderes locales y otra contienda espiritual ligada en cierto modo a la primera, el combate entre los rígidos dictámenes de la ortodoxia cristiana más cruel, materializada en el Santo Oficio, y todas aquellas personas que voluntaria o involuntariamente abjuraron de sus propias creencias para salvar sus vidas. 

Con una mezcla perfecta de realidad y ficción, La casa de los dioses de alabastro engancha desde la primera página y a través de todas sus palabras. Es un relato apasionante y trepidante, alejado de los tópicos vertidos sobre la Inquisición y con una visión real de aquellos tiempos.



9 comentarios:

  1. Cuando la vi entre las novedades no me animé y parece que me equivoqué, indagaré un poco y es posible que rectifique. Un beso.

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  2. Me apetece este libro desde el día en que lo ví. Espero poder leerlo algún día
    Besos

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  3. No conocía este libro y me lo llevo bien apuntado, que trata de una época sobre la que me gusta leer.
    Besotes!!!!

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  4. lo tengo pendiente y me ha gustado tu reseña

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  5. Creo que he leído casi todo lo que ha escrito y me gusta, pero este libro me ha parecido un poco complicado de leer y de entender.

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  6. Me ha gustado en general, si bien creo que a veces me he perdido por la cantidad de datos que tiene. Es un poco díficil de entenderlo todo. Es el primer libro que leo de esta escritora pero con seguridad no será el último. Gracias

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  7. Parece una novela interesante, mas aun si tu apellido es el mismo que el de la novela. Si esta bien documentado es como leer un trocito de tu historia...

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  8. He leído casi todas sus novelas y esta también me ha gustado mucho. Mi favorita es la estirpe de las mariposas.

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