miércoles, 15 de octubre de 2014

La camarera de Bach | Antonio Gómez Rufo

Título: La camarera de Bach
Autor: Antonio Gómez Rufo
Género: Novela histórica
Editorial: Planeta
ISBN: 978-84-414-3440-0
Nº de páginas: 272 págs.
Precio: 18 €

En el frío invierno de 1750, una huérfana de apenas trece años, arrastra sus pies helados por las calles de Leipzig. Atrás ha dejado el orfanato y espera llegar a su nuevo destino labrado gracias a las buenas referencias de un buen hombre. El final del camino la lleva hasta el hogar de los Bach. Allí, Madlene Findelkind inicia su trabajo como camarera de un viejo y demacrado Johann Sebastian Bach. El gran compositor vive con su segunda esposa y sus hijos menores, entre ellos la caprichosa e infantil Johanna, que no verá con buenos ojos que aquella niña salida de la nada pase más tiempo que su padre que ella. 

El breve tiempo que Madlene permanece como asistenta de Bach es el que da nombre a una novela llena de sentimiento, dolor y reivindicación histórica de los desvalidos, entre ellos, sobre todo, las mujeres. La camarera de Bach es el relato de la vida de Madlene Findelkind. Es el viaje por sus anhelos, por sus sueños, por el despertar desde la inocencia a un mundo que le depara más de una tragedia personal. 

Al morir Johann Sebastian Bach a los pocos meses de la llegada de Madlene a su casa, el viejo compositor regala a su pequeña criada, unas monedas en agradecimiento a la entrega y a la dedicación recibida por su parte. Unas monedas que serán la entrada a un verdadero infierno en la tierra cuando Johanna la acuse de haberlas robado.



Así, del confortable hogar de los Bach en Leipzig, será trasladada directamente a una prisión en Halle donde descubrirá que el mundo puede ser un auténtico agujero de oscuridad física y moral. Solamente algún resquicio de esperanza encontrará en Petra, una mujer que intentará salvar a Madlene de la pobreza ofreciéndole vender su cuerpo, como hace ella misma.

Pero no es Petra ni la prostitución las que salvan a Madlene de la miseria, sino Johann Christoph Friedrich Bach, uno de los hijos del compositor que ha seguido los pasos de su padre y que se siente en la necesidad de recompensar a la antigua criada de la familia por la injusticia confesada de su caprichosa hermana pequeña.

La salida de prisión no será sin embargo un camino de rosas para Madlene. Trágicas pérdidas familiares, penurias que llevan a su cuerpo a soportar situaciones insoportables y una constante huida hacia delante que la llevarán hasta Viena y París.

La vida de Madlene Findelkind es como una montaña rusa en la que existen más valles de lágrimas que momentos de alegrías. Pero aun así, su tenacidad y fuerza de voluntad harán renacer a esta suerte de ave Fénix una y otra vez. 

La camarera de Bach es el retrato de una mujer que representa a muchas, sino todas, las mujeres de un siglo en el que la Revolución Industrial inglesa, la Ilustración y la inminente Revolución Francesa están trastocando los cimientos de un Antiguo Régimen que, tal y como se describe en la novela, había partido el mundo en dos mitades que se reconocían pero no se mezclaban, una de ellas poseedora de bienes y privilegios, la otra destinada a servir, obedecer y conformarse. Y en este mundo injusto, una mujer como Madlene, que, además de haber salido de la nada, que no conoce sus ancestros, ni tan siquiera el día de su nacimiento, pretende no solamente sobrevivir sino también aprender a leer y escribir es un auténtico insulto al orden establecido. Alto y claro lo profesa un cura al que la joven pide ayuda en prisión: ¿Acaso no sabes, pecadora, que no hay medio más seguro de pervertir a una mujer que dejarla encerrada entro los muros de una biblioteca?

Madlene Findelkind me ha recordado en algún momento a una Moll Flanders o una Jane Eyre, mujeres de origen humilde que no se rinden ante la adversidad en la que se convierte su vida.

La camarera de Bach es una novela histórica muy bien documentada, en la que se traspira el disfrute del autor al relatar los hechos acontecidos en aquellos años de la segunda mitad del siglo XVIII, cuando Europa estaba sumergida en constantes conflictos por la hegemonía en el viejo continente mientras las nuevas ideas ilustradas empezaban a sacudir a los privilegiados de sus acomodadas vidas. La camarera de Bach es también, a mi entender, un homenaje a las mujeres que en aquel tiempo lo tuvieron muy difícil para poder conseguir una libertad no sólo física sino también intelectual. Mujeres con nombres y apellidos y otras anónimas, desde grandes aristócratas hasta humildes sirvientas como Madlene, todas ellas, a su manera, aportaron su grano de arena en el costoso camino de la consecución de los derechos femeninos.

Y todo ello con la música de fondo, que también se encuentra sumergida en su propia revolución estilística. Si podéis, escuchad la Passacaglia y fuga en do menor, BWV 582 de Johann Sebastián Bach, justo en el momento en el que aparece en la novela. El disfrute de la lectura es entonces sublime.



La camarera de Bach es una novela escrita por Antonio Gómez Rufo. La última de una larga lista de títulos de éxito de este escritor elogiado, más que merecidamente, por la crítica española e internacional.

Leer La camarera de Bach ha sido sentir como Madlene, emocionarme como Madlene, sufrir, llorar, luchar y avanzar con ella. Un precioso homenaje a las mujeres de coraje y fuerza de voluntad en un mundo en el que eran consideradas poco más que objetos. Si queréis disfrutar de una gran lectura y conocer un pedacito de historia, no dudéis en haceros con un ejemplar de La camarera de Bach.

8 comentarios:

  1. Has conseguido convencerme por completo. Quiero leerlo!
    Besotes!!!

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  2. La tengo en casa y has echo que mis ganas de leerla aumenten.

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  3. Quiero empezarlo la semana que viene. A ver si coincidimos en impresiones :)

    Bs.

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  4. Jo! ESte sí que me gustaría leerlo!!!

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  5. Cada vez tengo más ganas de hacerme con esta novela,
    besucus

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  6. Espero que sea novela totalmente ficticia porque de lo contrario la moral de Bach era totalmente nula!!

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  7. En un momento de la lectura me parecía estar leyendo una obra muy parecida a Justine, del Marqués de Sade, por suerte luego repuntó.

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