domingo, 8 de febrero de 2015

Después de Auschwitz | Eva Schloss

Título: Después de Auschwitz
Subtítulo: La conmovedora historia de la hermanastra de Ana Frank
Autora: Eva Schloss
Género: Biografía
Editorial: Planeta
ISBN: 978-84-08-11848-0
Nº de páginas: 368
Precio: 19.50 €

Más de un millón de personas murieron en el anonimato y la desesperación en Auschwitz-Birkenau, uno de los campos de exterminio nazis más terribles de los muchos que se construyeron en Europa. La gran mayoría de aquellos hombres, mujeres y niños que llegaran hacinados en los trenes del terror desde muchos puntos de la vieja Europa, nunca salieron con vida de allí. Pero hubo quienes sí sobrevivieron. De manera milagrosa o gracias a la casualidad, tuvieron la "suerte" de sobrevivir a Auschwitz. Pero ¿cómo se sigue adelante después de algo así?

Eva Schloss fue una de las pocas personas que después de pasar años pasando frío, hambre y, por encima de todo, miedo, atravesó las alambradas de Auschwitz-Birkenau por su propio pie. Junto a ella, su amada madre, Elfriede Markowits, a la que todos llamaban Fritzi pero para Eva fue siempre Mutti. Madre e hija salieron con vida de Auschwitz pero tuvieron que enfrentarse a una nueva y quizás más terrible situación. Solas, sin patria, con la angustia de temer lo peor acerca de Erich Geiringer y Heinz, padre y hermano de Eva respectivamente, pasaron aún un largo periplo hasta encontrar un lugar en el mundo. Un mundo que se había desmoronado como un frágil castillo de naipes y se había llenado de desolación. 
Eva Schloss de pequeña

Después de Auschwitz es el terrible relato de una de las pocas personas de origen judío que sobrevivieron al Holocausto durante la Segunda Guerra Mundial. Una narración que pone los pelos de punta, como cualquier hecho, imagen o testimonio relacionado con los campos de concentración. Cuando Eva vio desmoronarse su bonita vida en Viena, tenía tan sólo quince años. De vivir feliz con sus padres y su hermano cerca del Palacio de Schonbrunn, su mundo desapareció de la noche a la mañana. Intentaron huir, como muchos miles y miles de familias judías, pero en Amsterdam terminó su sueño.

No lograba entender cómo me había pasado todo aquello a mí. Yo era una muchacha de tan sólo quince años y los nazis me habían perseguido de país en país, me habían obligado a salir de mi casa para esconderme y ahora estaba encarcelada. La rabia y el resentimiento me aturdían la mente, pero lo que realmente sentía era un vacío.

Este fragmento hace referencia a la primera detención de Eva y su familia quienes tras pasar un tiempo en la cárcel fueron trasladados a un campo de tránsito llamado Westerbork situado en la campiña holandesa. Allí permanecieron durante muy poco tiempo hasta que fueron trasladados a Auschwitz - Birkenau donde madre e hija fueron separadas de Erich y Heinz. El relato de Eva de su vida en el campo de exterminio es un relato desgarrador, difícil de leer por la tamaña crueldad que nos relata una de las pocas supervivientes de aquella pesadilla injusta e irracional. Una experiencia que marcaría para siempre a una niña que tuvo que enfrentarse a situaciones que nadie en un mundo civilizado debería ni tan siquiera imaginar.

Eva con su madre y su hermano
Al amanecer recorría el camino yermo hasta el trabajo notando la llegada del invierno y sumida en la desesperación. ¿Qué valor tenía la vida? ¿Qué importaba que una persona fuera buena o mala? ¿Qué consuelo podía hallarse en "Dios"?

Reflexiones de una joven de quince años que fue marcada como una res, que dormía con decenas de mujeres en un barracón en el que las ratas y los chinches se hacían un hueco entre aquellas personas convertidas en nada. 

A lo largo de mi vida he visto avances técnicos increíbles. Cuando nací era raro tener un coche con motor, pero en la época en que cumplí cuarenta años el ser humano había aterrizado en la Luna. Curamos enfermedades, fabricamos armas nucleares, conocemos el mapa de nuestro ADN, navegamos por la red informática y desarrollamos alimentos y medicinas genéticamente modificados. [...] Sin embargo, en términos de humanidad, parece que en miles de años de experiencia hemos avanzado bien poco.

Eva Schloss no sólo es conocida por haber sobrevivido al Holocausto. En el tiempo que ella y su familia permanecieron en Amsterdam, Eva conoció a Ana Frank y al resto de su familia. De hecho, al finalizar la guerra, el padre de Ana, Otto Frank, terminaría casándose con Fritzi, la madre de Eva. 

Eva seguiría el periplo que el diario de Ana Frank recorrería desde que llegara a manos de su padre hasta que se convirtió en uno de los libros más leídos de la historia. 



Otto siguió visitándonos para que nos diéramos apoyo mutuo. Y fue una de esas tardes en nuestro piso cuando oí hablar por primera vez del diario de Ana. Otto llegó con un pequeño paquete en las manos, envuelto en papel marrón con un cordel. Casi temblaba de agitación cuando nos contó que Miep Gies, una de las personas que había ayudado a esconderse a la familia Frank, había encontrado el diario en el ático. [...] En ese momento ninguno de nosotros alcanzó a imaginar ni en el más descabellado de sus sueños que el diario acabaría publicándose y, mucho menos que se convertiría en un libro histórico que cambiaría el mundo.

Después de Auschwitz nos desvela la vida de Eva Schloss, sus vivencias, sus pensamientos, desde su nacimiento en Viena hasta la actualidad, en la que Eva se ha convertido en una luchadora incansable que recorre medio mundo explicando su testimonio. Un testimonio que aún hay quien sigue negando o que, simplemente, prefiere eludirlo. 

Yo estaba viva, pero tendría que reaprender a vivir para hacerme un lugar dentro de un mundo que a menudo no querría conocer los horrores que yo había presenciado.

Es difícil leer Después de Auschwitz, porque muestra uno de los lados más vergonzosos del ser humano. Su falta de humanidad. Pero lo recomiendo fervientemente. No sólo para aquellos a quienes les guste la historia sin más. Después de Auschwitz debería ser leído por todo el mundo. Para que todos pudiéramos reflexionar sobre lo que una persona, aparente mente normal, un pueblo aparentemente sano y civilizado, puede llegar a hacer.




Es duro encontrarse con frases como esta que Eva cita en el libro y que es de otro sobreviviente de Auschwitz: Recuerdo la nocturna procesión de niños y más niños, tan asustados, tan callados, tan bonitos. Si pudiéramos ver tan solo a uno de ellos se nos partiría el alma. En cambio a los asesinos no se les partió el alma. Más duro, sin embargo, es haberlo vivido. Pero más terrible es haberlo vivido. 

Leer Después de Auschwitz es recordar a todas aquellas víctimas inocentes. Es rendirles un merecido homenaje. Es una arma más para luchar contra la sinrazón e intentar que todo aquello nunca más vuelva a suceder.

3 comentarios:

  1. Este lo tengo fichado, que me encantan los libros de esta temática =)

    Besotes

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  2. Historias reales que no podemos dejar pasar. Tanto sufrimiento tendría que servir de algo.

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  3. Una desgarradora pero real historia.

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