martes, 13 de mayo de 2014

Mark Oldfield: Hay que abrir todos los archivos, porque la verdad es importante

El thriller o la novela negra no son géneros que esté demasiado acostumbrada a leer. Pero a veces hay que abrir un poco la mente y dejarse llevar por nuevas experiencias. Eso hice con Muerte en Madrid, un thriller histórico centrado en la oscura España de la posguerra y que, como ya dije al reseñarla, me enganchó desde el principio.

Si leer una novela que te gusta te deja siempre un buen "regusto en el paladar literario", poder conversar, aunque sea telemáticamente con su autor, es un verdadero lujo. Gracias a la editorial Factoría de Ideas, que me puso en contacto con Mark Oldfield, le pude proponer estas preguntas que espero que sean de vuestro agrado.

Antes de nada, tengo que decirle que he sufrido mucho y me he sorprendido en muchas ocasiones a lo largo de su novela, muy recomendable, por cierto. Realmente un thriller con todos los ingredientes. ¿La época de la posguerra en España es un escenario ideal para este tipo de historias?

Gracias por estas palabras tan amables. En cuanto a su pregunta sobre la atmósfera de los años después de la guerra, diría que sí, es muy conducente a una novela negra porque tuvieron ingredientes que pueden añadir un gran sentido de amenaza. Tratamos de un país en un estado de incertidumbre, una sociedad gobernada por la violencia; una economía que dependió del estraperlo; la vida cotidiana reducida a una lucha contra el hambre y la pobreza. Una sociedad despiadada, dividida entre ganadores y perdedores y donde la guerra está siempre presente.

He usado dichos elementos como contexto histórico y para mostrar a los protagonistas sobre un sombrío fondo gris. No son detalles pequeños, son las cosas de la vida y dan forma a las posibilidades y las oportunidades de mis personajes. Sus vidas son como son por la sociedad en la que viven. Cado uno tiene que sobrevivir en su manera. Y claro, algunas personas lo hace mejor que otras. Guzmán sobre todo. 

¿Quién es el misterioso comandante Leopoldo Guzmán? ¿Existió realmente, como se afirma en la portada del libro?

Guzmán es una adaptación libre de un hombre llamado Lisardo Doval Bravo, un amigo de Franco de la niñez. Fueron juntos también en la Academia de Infantería en Toledo. Doval se unió a la Guardia Civil y participó en la represión en Asturias en 1934, dirigida por Franco que le dio el trabajo de intimidar a la población usando tortura y violencia. Era un trabajo muy a su gusto, porque Doval era muy violento y cruel, hasta el punto de que sospecho que por lo menos era sádico y probablemente sociópata. Murió un mes antes de la muerte de su patrón al haberse jubilado como General en la Guardia Civil 22 años antes. Una vida feliz, seguro. 

Ahora bien, un hombre así, vil y capaz de torturas despreciables no es un personaje que a los lectores les vaya a gustar si se comporta en un libro como en la realidad. Como villano quizás. Hay que dar al protagonista algo que indica por lo menos, que es un ser humano. Y me ha costado trabajo pensando en que iba a hacer que Guzmán fuera una persona con su propia identidad, con fondos oscuros. Y por fin, decidí que aunque es brutal, un asesino de la dictadura, también es – en su manera – buen compañía, le gusta el vino y la comida. Aún  tiene ganas de encontrar una mujer respetable. Se sintió aparte de la sociedad, pero a la vez quiso ser como los otros. Pero su lado humano se queda bien escondido. Es, como he dicho antes, un sobreviviente.

¿Qué hay de ficción y de realidad en su novela?

En este libro no hay una raya determinada entre la ficción y la realidad. No es una historia de verdad, pero hay muchas cosas de verdad – lo de la señora Franco y sus joyas o de la tienda de sombreros con su lema ‘Los rojos no vistieron sombreros.’  Tengo una colección de trozos de información que guardo como joyas, enlazándolos en la novela para dar una atmósfera autentica. También he usado un mapa de Madrid de los años cincuenta para usar los nombres de calles y sitios en el centro de la ciudad como eran en 1953.

En cuanto a la realidad de la historia, tengo que admitir que hay un poco del Chicago de Al Capone en la manera en que Guzmán y su equipo atraviesan la ciudad para llevar a cabo los órdenes de Franco. Pero eso es porque veo a Franco como el ‘capo de tutti capi’ como se dice en la Mafia. Franco como Jefe, Carrero Blanco su mano derecha y los generales sus lacayos, esperando las migas de la mesa de su jefe. 

Ademas, como en la realidad, al principio no todos los protagonistas tienen un interés en la dictadura. Hablo de los capítulos ambientados en la actualidad, donde nos encontramos a la doctora Ana María Galíndez que está contando los días hasta que se pueda trasladar a otra sección más importante que en la que se encuentra, donde tiene que estudiar las fosas de la posguerra. Sólo es un trabajo que ha de cumplir. ¿La historia? No gracias. Pero como todos los que abren la caja de Pandora sólo para descubrir que no se puede cerrar, una vez que Ana descubre los hechos de Guzmán, está perdida. Y su gran sentido de la justicia va a conducirla a las sombras. Y las sombras son la querencia de Guzmán.  

Hablar de un tema tan controvertido como las fosas de la guerra civil, tan politizadas en los últimos tiempos, así como de un periodo de nuestra historia tan dramático, ¿le ha supuesto algún problema?

Llegué a España por primera vez en 1976. Acababa de morir Franco, un año antes. Todo el mundo hablaba de la guerra, de la posibilidad de democracia, era una atmósfera muy politizada. Lo primero que se me antojó era la injusticia de la guerra y sus secuelas. Pero mucho no había cambiado. Pasé mucho tiempo en Pamplona y allí veía manifestaciones incontables con la gente atacada por la policía – y uso esa palabra deliberadamente.  Yo he formado mis opiniones a raíz de esa experiencia, en base a mis estudios pero sobre todo oyendo a la gente hablando de sus propias experiencias.

Lo que pienso sobre las fosas, es que dejando las seres humanos en las zanjas o hoyos o fosas comunes, dondequiera que se encuentren, prolongan el silencio que impuso Franco después de su victoria. Un silencio que prohibió tantas cosas en una manera vengativa y rencorosa hasta le prohibición de las viudas de ‘Rojos’ de vestirse de luto. 

Me parece que el ‘Pacto del Olvido’ era un acto que benefició a un grupo que habían volado el país en un motín militar, y luego casi 40 años después, con su líder muerto se ha hecho el último esfuerzo para hacer un acuerdo que, efectivamente ha prolongado el silencio que Franco impuso sobre el país. Es triste que la gente no pueda rescatar los restos de sus seres queridos. Muchos años han pasado. La Guerra ha pasado. Pero la memoria permanece. No hay ninguna razón para no abrir esas fosas por parte de gente que quiere recuperar sus parientes. Es tiempo de quitar la mano muerta de la dictadura para siempre

Es verdad la perogrullada que dice que ‘con el tiempo todo se olvida’. Pero, he notado en mi trabajo como criminólogo, en las víctimas de actos criminales, que hay muchos que quieren que lo que ha ocurrido salga a la luz: quieren hablar de sus experiencias y sus sentimientos así que pasan de ser víctimas (que es pasivo) a sobrevivientes para ilustrar su experiencia. Lo que no quieren es que sus voces sean acalladas. Imagino que es lo mismo para mucha de la gente que han sufrido en ese silencio agobiante de la dictadura. En mi opinión, esas personas que han sufrido mucho, antes de que se pueda olvidar, es necesario recordar y también que sus recuerdos sean reconocidos

¿El hecho de no ser español hace más fácil ver las cosas con perspectiva y más objetividad?

No, creo que no. Cuando uno quiere mucho a un país, creo que es difícil mantener la objetividad, sobre todo cuando las circunstancias o acontecimientos son muy diferentes. Hay que comparar y contrastar.

Siendo de un país donde, gracias a dios, no hemos tendido un conflicto como la Guerra Civil, creo que la injusticia de la Guerra y la posguerra es muy importante de analizar. La persistencia de la guerra y la dictadura en la memoria colectiva me sorprendió mucho en mis primeros años en España. En Inglaterra por el contrario, la Segunda Guerra Mundial no evoca tensiones o el odio. Mis padres hablaban de vez en cuando de esa Guerra pero por ellos, vino la guerra, era mala, pero han sobrevivido y punto. Terminada la guerra, no quisieron matar a los alemanes. Ha terminado hace mucho, dijeron. Hablo de eso de mis padres solo para explicar el contraste que sentí cuando llegué en España por primera vez entre las perspectivas diferentes entre los dos países respecto de las guerras.  

También, es difícil mantener la objetividad frente a ciertas cosas. La injusticia me enfada en cualquiera sitio. Creo que como escritor, hay que destacar esas cosas y en una manera que los ilustre bien. Fácil decir eso. Difícil hacerlo. 

En el libro, decidí que iba a incluir algo sobre la matanza de las ‘Trece Tosas’ en el cementerio del Este en Madrid en 1939. A mí, nadie me puede decir que ese acto bárbaro estaba justificado. Cuando empecé a escribir, me molestó mucho y no me atreví a describirlo en la forma en que pensaba. En la forma final, Guzmán admite a su teniente que estuvo presente y lo describe. Las detalles son ampliados en otra escena cuando Galindez y su amiga visitan la placa en la Almudena y lo discuten. Pero no me resultó tan difícil escribir la escena primera, lo de la masacre de Badajoz en que murieron muchas más personas. 

¿Cree que envolver la historia en un relato de ficción hace más fácil no entrar en polémica?

Es posible que si uno quiere entrar en polémica, la ficción es ideal, ofreciendo posibilidades de exagerar o mentir que son diferentes de una obra académica, por ejemplo. Pero hay que negociar una línea, entre los sentimientos personales al sujeto y la narrativa que es ficción. Yo no considero que mi libro contenga mucha polémica. 

Creo que ilustra ciertas cosas y a veces se refiere a incidentes o hechos reales. Si hubiera querido entrar en polémica, habría incluido más elementos sobre la voluntad de Franco de ayudar a los submarinos de Hitler, o el episodio de Guernica. O un poco sobre su uso de mercenarios musulmanes en su ‘Cruzada’ tan cristiana. O hablaría de la ayuda de la Gestapo para entretener a la policía Española. No eran precisamente policías de trafico. O la gran cobardía de los Poderes Grandes en su falta de acción. La timidez de Gran Bretaña y Francia y la preferencia de los Estados Unidos de hacer la vista gorda a los hechos de Franco. Pero no voy a entra la polémica. A ver.  

¿Qué despertó su interés por este periodo tan triste de la historia reciente de España?

Aunque eran muchas las cosas que me han interesado en la historia de España, de la Guerra y la Dictadura, han sido sobretodo las experiencias de personas lo que más me ha interesado. 

Vine a España con mis veinte años y sin ninguna idea de su historia o de la lengua, ni idea de nada. Al principio era un país un poco misterioso, pero con mucho mas ánimo que el mío, con una gente abierta y amable. Pero también la sombra del pasado estaba muy presente. Salía de la nada en las conversaciones. Noté que muchas veces, al hablar del tema, que había quien negaba lo que no había pasado en la dictadura. Luego, empecé a estudiar la lengua para comunicar y para entender más. Y estudiar la historia también.

A mí me parecía tan evidente que la guerra fue una injusticia que me sorprendió mucho cuando otra gente decía que no, no te das cuenta chico, Franco nos ha salvado de la canalla roja – o palabras así. Y cuando hablaba delante de mi novia sobre algo de la guerra me hacía callar, diciendo ‘No digas esas cosas en casa: me padre se enfadaría contigo.’

Fue mi amistad con una señora en Pamplona la que me dio un idea de la guerra des del punto de vista de una persona normal. Y lo contrasté con lo que me dijo otra señora que vivía no muy lejos de su casa. No quiero decir que mi opinión se formara sólo a raíz de dos personas, pero ese pequeño retrato me sirvió para hacerme una visión de conjunto.

Eran dos señoras, viviendo con no gran distancia entre sus casas. Pero era otra distancia entre ellas la que existía mucho más grande. La primera señora recordaba el principio de la guerra como un acontecimiento feliz mientras que la otra recordaba como su marido tuvo que huir a Francia nada más empezar la contienda. 

¿Cree que ciertamente aun hay muchas heridas abiertas y demasiados secretos ocultos relacionados con el franquismo?

Si y no sé porque esas cosas quedan secretas. Hay que abrir todo los archivos. Abrir todo. Nadie va a ser fusilado por lo que hizo. Y imagino que para muchas personas esas cosas ya no son importantes. Pero la verdad sí es importante. Los líderes del motín de 1936 ya están muertos. Hablamos de una cosa que afectó a todo un país, los documentos deben estar abiertos a todos. Hay un dicho: un poco de conocimiento es una cosa peligrosa. Pero más peligroso es negar un país sus conocimientos.

Pero, puede ser que no sea el papeleo del Franquismo el único problema. Quizás tratamos también de cosas relacionadas con la violencia de la transición y de los GAL, cosas más recientes, cosas que temen los políticos de llevar a la luz. 

¿Algún proyecto sobre la mesa? ¿Nos volverá a mantener en tensión?

Bueno, pedir a un escritor si quiere hablar de su obra es como pedir a una madre que tal los niños. ¡No se te va a contestar en una palabra!

‘Muerte en Madrid’ es el primer libro en una trilogía llamada ‘Vengeance of Memory.’ (La Venganza de la Memoria). Me alegra decirle que estoy al punto de terminar volumen dos de la trilogía, ‘The Exile’ (El Exilio). 

Este libro se basa en el País Vasco donde el Comandante Guzmán busca a un bandido en las montañas. Sus jefes le mandan que haga su trabajo en secreto, sólo con el apoyo de uno de sus hombres de la Brigada Especial, el cabo Segismundo Ochoa. 

En hoy día, el gobierno, en vísperas de las elecciones, deciden financiar una investigación sombre el tema de los Niños Robados, cosa que va a descubrir vínculos peligrosos entre el pasado y el presente.

Muchas gracias por su tiempo y mucho éxito con sus historias.

El placer es mío, le aseguro. Gracias por sus preguntas tan interesantes.

1 comentario:

¿Has leído este libro? Me encantaría conocer tu opinión sobre el mismo